Las mujeres en los espacios socio - religiosos afrobrasileños: el Candomblé


El mundo Yoruba fue restaurado en Brasil en torno al culto de los orixas como encarnaciones modelares de tipos de personalidades, que a su vez se sincretizaron en diversos santos cristianos [1]. Entre estos Orishas debemos destacar a algunas entidades femeninas como Yemayá, diosa madre de lo mares,  es la divinidad que alcanzó mayor prestigio  y llegó a lo más profundo de la tradición brasileña, sincretizando con Nuestra Señora de la Candelaria, el mestizaje católico  hace que pierda la dualidad de todos los Orishas, sus virtudes y sus defectos [2]. Pero quizás, el hecho de que Oxún, diosa de la fecundidad y seducción sincretizará en Nuestra señora de la Concepción, es más notorio; es necesario tener en cuenta que la vida está directamente relacionada con el sexo y que las deidades más temidas, las relacionadas con la muerte, se alejan de la sexualidad, por tanto no podemos interpretar que haya paralelismos exactos entre la fe católica, llena de vírgenes,  y los recubrimientos de algunas deidades[3].

Las religiones afro- brasileñas tienen un espacio propio de culto: los terreiros, que son los espacios donde se establecen simbólica y físicamente las comunidades [4].  Los individuos que desempeñan estas religiones se agrupan en familias de santos; el jefe del culto es el que tiene mayor conocimiento y autoridad en el sistema simbólico que estructura los mitos y ritos, este es denominado como pãe de santo o mãe de santo y es del que dependen todos los hijos e hijas de santo. A diferencia de las sociedades occidentales patriarcalistas estas “familias de santo” destacan por ser históricamente lideradas por mujeres [5], y muchos de los terreiros más antiguos fueron fundados por mujeres. Tampoco se les exige a la Isalorishas, sacerdotisas del candomblé, estar solteras, es más pueden abrazar su lado sexual mientras mantengan la vida personal de la del culto, en adición algunos ogães pueden convertirse en marido temporal esto  revela la capacidad de la mãe de santo para elegir a sus amantes, fuera de la rígida estructura del matrimonio [6]. La relación de correspondencia entre lo femenino y lo masculino se refiere en tanto que, tradicionalmente,  la participación y valoración de lo femenino está al mismo nivel que lo masculino [7].

Con todo, las mujeres tuvieron un papel fundamental en los cultos afro- brasileños debido a que: las llamadas maes pretas (madre negras) supieron mantener sus creencias tras la persecución, también a la importancia en los panteones de las integrantes femeninas y  la renovación que supone en los estudios el papel de las mujeres, aportando visiones diferentes [8].  El perfil de la mujer tanto en la familia de santo como en el panteón constituye el reconocimiento de que para los practicantes el ideario de género no esencialista, que influye tras la colonización, permitió la maleabilidad adaptativa de las relaciones familiares, sexuales y afectivas, aún en las duras condiciones que soportaron los afrodescendientes [9].  Pero lo cierto es, según una autora en un trabajo de campo reciente podemos comprar que en las casas de santo, el candomblé puede ser machistas, pues muchas mujeres realizan tareas similares a las que realizarían el ámbito doméstico, aunque las tareas que desarrollan son imprescindibles, no reciben remuneración mientras el pai-de-santo sí, y es que según la misma se estaría produciendo un detraimiento en el papel de la mujer en la actualidad, que no ocurría en décadas pasadas [10], en concreto podemos ver esos cambios en algunos aspecto como el hecho de que tras la muerte de las principales maes, como Tía Inés, ninguna mujer tuvo el cargo de “sacerdotisa de Ifá” un sistema de adivinación que tanto en Brasil como en Cuba ha quedado reservado exclusivamente a los hombres, o que a las mujeres  no se les permita sacrificar animales de cuatro patas, actúa como un mecanismo de postergación de las mujeres dentro del sacerdocio [11]. Es cierto que encontramos gran flexibilidad en cuanto a roles de género se refiera, pues podemos observar a hombres vestidos de diosas o interpretando bailes femeninos e incluso comprobamos que el ‘travestismo’ permite en el ámbito ritual cierto grado de circulación con relación a las posiciones de género y la sexualidad, sin que ello consiga desestabilizar su organización social tradicional [12]. En estos cultos no es determinante el sexo del Orisha en relación con su iniciado, pues las mujeres pueden ligarse a deidades masculinas y los hombres a femeninas sin que eso suponga un problema [13], dando verdadero testigo de la flexibilidad del género en la religión. Aunque el hecho de que esta flexibilidad exista no tiene que ver  con el papel subordinado de la mujer. 

Por: Sandra P.



[1] SEGATO, R. (2003). Las estructuras elementales de la violencia. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes, p. 241.
[2] PENNA, M. (2014). La mujer negra en la formación de la sociedad brasileña y la devoción a Yemayá: estudio preliminar pp. 11 -12
[3] MARCOS, S. (2004). Religión y Género. Madrid: Trotta, p. 299.
[4] Íbid., p. 309.
[5] Íbid., pp. 308-310.
[6] BUENO, A. (2015). El ocaso del liderazgo sacerdotal femenino en el Xangô de Recife: la ciudad de las mujeres que no será. Universidad Complutense de Madrid, p. 93.
[7] PENNA, M (2014). La mujer negra en la formación de la sociedad brasileña y la devoción a Yemayá: estudio preliminar, p. 11.
[8] MARCOS, S. (2004). Religión y Género. Madrid: Trotta, p. 297.
[9] SEGATO, R. (2003). Género, política e hibridismo en la transnacionalización de la cultura Yoruba. Estudos Afro - Asiáticos, No. 2, pp. 333-363.
[10] BUENO, A. (2015). El ocaso del liderazgo sacerdotal femenino en el Xangô de Recife: la ciudad de las mujeres que no será. Universidad Complutense de Madrid, pp. 146 -149.
[11] Íbid., pp. 193-195.
[12] Íbid., p. 144.
[13] MARCOS, S. (2004). Religión y Género. Madrid: Trotta, p. 304.

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