Los principales debates en torno a las construcciones de género en la cultura yoruba tradicional

Os orixás são simbolizados pelas forças naturais, que são coisas que não têm sexo. O vento tem sexo? Qual é o sexo do vento, apesar de simbolizar o orixá chamado Iansã? O espiritual não tem sexo, não tem raça, nada disso – define.
Mãe Stella.

Los principales debates de género sobre la religión yoruba, giran en torno a la problemática de si los cuerpos sexuados, es decir, la anatomía, tienen significado alguno para los orishas, las deidades del panteón yoruba. En torno a esta cuestión, marcaron doctrina y polémica las palabras de investigadoras como la nigeriana Oyeronké Oyewumí, la británica Anne Clark, y la argentina Rita Segato. Serán estas teorías las que, de manera lo más sintética posible, intentaremos explicar.

Para O. Oyewumí, en la sociedad yoruba precolonial, no existiría el concepto de mujer como inferior propio del patriarcado occidental, y éste habría sido introducido por los colonizadores europeos [1]. Sus argumentos: (1) Olodumare, el dios supremo, no tiene género; (2) aunque los orishas tienen manifestaciones tanto masculinas como femeninas, éstas varían según la localidad y a menudo, sus atributos son los mismos independientemente de su sexo; (3) los ancestros tanto masculinos como femeninos, son igualmente venerados; (4) el sacerdocio se encontraba igualmente abierto a hombres y mujeres; (5) en la lengua yoruba, lo masculino y lo femenino están ausentes, solo estableciendo diferenciación entre macho y hembra para lo referente a la reproducción; (6) el estatus lo otorga la edad, y no el sexo. Al respecto, R. Segato nos plantea la imposibilidad de que la anatomía resultase insignificante en el culto yoruba: “¿por qué los orishas tenían, en su representación mítica, cuerpos marcados por el dimorfismo anatómico y predicados de género, si esto no tenía, como afirma Oyeronké, cualquier consecuencia en las relaciones sociales, si esto no expresaba nada relativo a un imaginario de género entre los seres humanos? [2]

A. Clark, por su parte, opina que sí existe una diferencia discriminatoria entre hombres y mujeres en la cultura yoruba tradicional en el sentido en que es patrilocal [3]: al casarse, el hombre permanece en su hogar, mientras la esposa (iyawó) debe desplazarse, lo que implica una clara desventaja social por razones de exterioridad a la familia, en la que, además, todos los demás miembros – independientemente de su sexo – son considerados jerárquicamente superiores. Por tanto, según ella, las relaciones jerárquicas de género no están totalmente ausentes en la sociedad yoruba precolonial, aunque su naturaleza sea totalmente diferente a la propia de occidente.

Con eso y con todo, R. Segato identifica una realidad común: el alto grado de abstracción en la construcción de género en relación con los significantes anatómicos, tanto en los orishas como en las relaciones humanas de los yoruba. Es decir, que se resalta la ausencia del esencialismo biológico que presenta el sistema de pensamiento occidental, y que establece dos unidades de género en correspondencia a la biología marcadamente estrictas en su definición y en sus atribuciones sociales [4].

Por: Valeria M.


[1] SEGATO, R. (2003). Género, política e hibridismo en la transnacionalización de la cultura Yoruba. Estudos Afro - Asiáticos, No. 2, pp. 333-363.
[2] Íbid.
[3] CASTELLANO, G. (2009). Identidades raciales y de género en la santería afrocubana. La manzana de la discordia, Vol. 4, No. 1, pp. 63 - 72.
[4] SEGATO, R. (2003). Género, política e hibridismo en la transnacionalización de la cultura Yoruba. Estudos Afro - Asiáticos, No. 2, pp. 333-363.

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