Los principales debates en torno a las construcciones de género en la cultura yoruba tradicional
Os orixás são simbolizados pelas forças naturais, que são coisas que não têm sexo. O vento tem sexo? Qual é o sexo do vento, apesar de simbolizar o orixá chamado Iansã? O espiritual não tem sexo, não tem raça, nada disso – define.
Mãe Stella.
Para O. Oyewumí, en
la sociedad yoruba precolonial, no existiría el concepto de mujer como inferior
propio del patriarcado occidental, y éste habría sido introducido por los
colonizadores europeos [1].
Sus argumentos: (1) Olodumare, el
dios supremo, no tiene género; (2) aunque los orishas tienen manifestaciones tanto masculinas como femeninas,
éstas varían según la localidad y a menudo, sus atributos son los mismos
independientemente de su sexo; (3) los ancestros tanto masculinos como
femeninos, son igualmente venerados; (4) el sacerdocio se encontraba igualmente
abierto a hombres y mujeres; (5) en la lengua yoruba, lo masculino y lo
femenino están ausentes, solo estableciendo diferenciación entre macho y hembra para lo referente a la reproducción; (6) el estatus lo
otorga la edad, y no el sexo. Al respecto, R. Segato nos plantea la
imposibilidad de que la anatomía resultase insignificante en el culto yoruba: “¿por qué los orishas tenían, en su
representación mítica, cuerpos marcados por el dimorfismo anatómico y
predicados de género, si esto no tenía, como afirma Oyeronké, cualquier
consecuencia en las relaciones sociales, si esto no expresaba nada relativo a
un imaginario de género entre los seres humanos? [2]
A. Clark, por su
parte, opina que sí existe una diferencia discriminatoria entre hombres y
mujeres en la cultura yoruba tradicional en el sentido en que es patrilocal [3]:
al casarse, el hombre permanece en su hogar, mientras la esposa (iyawó) debe desplazarse, lo que implica
una clara desventaja social por razones de exterioridad a la familia, en la
que, además, todos los demás miembros – independientemente de su sexo – son
considerados jerárquicamente superiores. Por tanto, según ella, las relaciones
jerárquicas de género no están totalmente ausentes en la sociedad yoruba
precolonial, aunque su naturaleza sea totalmente diferente a la propia de
occidente.
Con eso y con todo, R.
Segato identifica una realidad común: el alto grado de abstracción en la
construcción de género en relación con los significantes anatómicos, tanto en
los orishas como en las relaciones
humanas de los yoruba. Es decir, que se resalta la ausencia del esencialismo
biológico que presenta el sistema de pensamiento occidental, y que establece
dos unidades de género en correspondencia a la biología marcadamente estrictas
en su definición y en sus atribuciones sociales [4].
Por: Valeria M.
[1] SEGATO, R. (2003). Género, política e hibridismo en la
transnacionalización de la cultura Yoruba. Estudos
Afro - Asiáticos, No. 2, pp. 333-363.
[2] Íbid.
[3] CASTELLANO, G. (2009). Identidades raciales y de
género en la santería afrocubana. La
manzana de la discordia, Vol. 4, No. 1, pp. 63 - 72.
[4] SEGATO, R. (2003). Género, política e hibridismo en la
transnacionalización de la cultura Yoruba. Estudos
Afro - Asiáticos, No. 2, pp. 333-363.
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